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En Galicia, las lluvias intensas y persistentes forman parte del ciclo habitual del año. Y cuando la limpieza del alcantarillado es insuficiente, puede dejar al descubierto la falta de mantenimiento. Además, aparecen malos olores, encharcamientos e inundaciones de calles que pueden poner en un aprieto a la ciudadanía. Esto se evita una planificación adecuada de la limpieza del alcantarillado.
Sí, y en Galicia este riesgo es elevado, debido a su clima de fuertes lluvias. Los temporales arrastran hojas, arena, plásticos y otros residuos se acumulan en las rejillas de desagüe y en los colectores. Cuando estas entradas se saturan, el agua no puede circular con normalidad y la red se bloquea.
Si los imbornales están algo obstruidos al inicio de la época de lluvias, la red puede colapsar con más facilidad y el agua se acumula en calles, garajes, comercios o zonas bajas del municipio.
La limpieza del alcantarillado es necesaria durante todo el año, sobre todo en zonas como Galicia, donde las precipitaciones son frecuentes. Pero hay tres momento clave:
Durante el verano:
El alcantarillado acumula residuos que pueden pasar desapercibidos durante meses. Además, el calor acelera la descomposición de los restos sólidos, que se secan y quedan adheridos a las paredes de las cañerías. El verano es el momento ideal para hacer limpiezas profundas sin interferir en la gestión de emergencias por lluvia.
Después del verano:
Es una fase crítica que muchos ayuntamientos pasan por alto. Tras meses de calor y menos lluvia, el alcantarillado suele tener más grasa, restos sólidos y zonas donde el sedimento se ha compactado. Cuando llegan las primeras lluvias de otoño, todo ese material se desprende de golpe. Como consecuencia, se saturan imbornales y se producen encharcamientos e incluso inundaciones en la vía pública, cuando la lluvia es demasiado intensa.
Por eso, uno de los momentos más importantes del año para hacer la limpieza de tuberías es después del verano. Así se deja preparada la red para los temporales de otoño e invierno.
Durante la época de lluvias:
Aunque se haya hecho una limpieza profunda del alcantarillado antes de la época de lluvias, no se puede olvidar su mantenimiento posterior. Piensa que las tormentas y el agua arrastran hojas, tierra, plásticos y sedimentos que tapan imbornales y colectores. Por este motivo, reforzar la limpieza en esos meses garantiza que la red pueda evacuar grandes volúmenes de agua sin colapsar.
Para los ayuntamientos y entidades responsables de la gestión de la red, la limpieza del alcantarillado no es solo una cuestión de mantenimiento, sino una medida clave de prevención.
Una red limpia:
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